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Herramientas

¿Te vale un CRM genérico para tu instaladora solar?

Un CRM genérico es buena herramienta. El problema es que no sabe qué es un kWp ni que existe el CIE, y acabas traduciendo tu negocio a campos que no son.

SA

Sergio Acarreta · Fundador de Vattio

25 de agosto de 2026 · 8 min de lectura

Un CRM genérico —de esos que valen para una inmobiliaria, una asesoría o una agencia— es una buena herramienta. Están mejor hechos que la mayoría del software vertical, tienen más integraciones y llevan años puliéndose. Quien te diga que son una porquería está intentando venderte otra cosa.

El problema no es la calidad. Es que no sabe a qué te dedicas, y esa distancia la acabas pagando tú, en minutos, todos los días.

Cuándo un CRM genérico te vale (y no hay que cambiar nada)

Vamos por orden, que esto se suele saltar:

  • La solar es una línea más de tu negocio. Si eres una empresa de instalaciones eléctricas y las placas son el 15 % de lo que facturas, montar una herramienta aparte solo para eso es partir tu operación en dos.
  • Ya tienes un ERP con la facturación y la contabilidad dentro. Eso no se toca. Ningún software de solar te va a sustituir eso, y el que te diga que sí, ojo.
  • Tienes a alguien que lo ha configurado bien. Un genérico bien montado, con sus campos personalizados y sus automatizaciones, funciona. El precio es esa configuración y quien la mantiene.

Si estás en alguno de estos tres casos, deja de leer y sigue con lo tuyo.

El problema de fondo: acabas traduciendo

Un CRM genérico piensa en contactos, oportunidades y un importe. Tú piensas en una vivienda con un tejado orientado al sur, 6,4 kWp, un inversor concreto y un ahorro estimado a veinticinco años.

Como no hay dónde meter eso, empieza la traducción: la potencia va al campo "notas", el estudio se queda en un PDF adjunto, y el estado de la legalización lo llevas en una hoja aparte. Nada de eso está roto. Simplemente ningún dato tuyo se puede sumar, filtrar ni consultar después. Cuando quieras saber cuántos kWp llevas instalados este año, o a qué clientes les toca el mantenimiento, no hay forma de sacarlo: hay que abrir fichas una a una.

Cinco cosas que un genérico no sabe que existen

1. El kWp. No hay campo de potencia, ni de número de paneles, ni de inversor, ni de batería. Y esos son los datos por los que se busca un cliente dos años después.

2. Que el presupuesto es un estudio. Un genérico te da un presupuesto de líneas y precio. El tuyo tiene que llevar la potencia, la producción estimada, el ahorro al mes y la amortización, porque eso es lo que vende. El precio a secas parece caro; el precio junto al ahorro es una inversión.

3. Cuánto produce ese tejado. Ninguna herramienta generalista calcula la producción de una cubierta en Cádiz orientada al suroeste. O lo haces aparte y lo copias, o vas a ojo.

4. Que el lead entra por un simulador. Un genérico tiene formularios de contacto. Un "quiero información" y un "he calculado mi instalación de 6 kWp y me ahorro 1.400 € al año" no son el mismo lead ni se trabajan igual, pero para el CRM son dos filas idénticas.

5. Que existe el CIE. Y esta es la gorda, que va aparte.

Y lo que pasa después de la venta

Para un CRM genérico, la venta se cierra y la oportunidad pasa a "Ganada". Fin. Pero tú sabes que ahí empieza la mitad del trabajo, y es la mitad por la que te llaman:

  • Proyecto o memoria técnica.
  • Certificado de Instalación Eléctrica (el CIE, el boletín).
  • Legalización en Industria, que además va por comunidad autónoma.
  • Certificado de fin de obra.
  • Compensación de excedentes con la comercializadora.
  • Registro de autoconsumo (RAIPRE), cuando aplica.
  • Solicitud de la subvención… y luego su justificación, que es donde se cae la gente.
  • Avisarle de la deducción del IRPF y de la bonificación del IBI.

Eso es una lista de comprobación, no un embudo de ventas. En un genérico acaba siendo un Excel paralelo o una tarea suelta por cliente, y ahí es donde se pierden los papeles y las llamadas de "oye, ¿lo mío está legalizado?". Un software hecho para solar trae esa lista puesta, cliente por cliente, porque no hay otra forma de que esté puesta. Si te interesa el detalle, lo tenemos desmenuzado en la guía de legalización paso a paso.

Lo que un software de solar tampoco hace

Para que esto sea una comparación y no un anuncio: lo vertical también tiene su lado corto, y conviene saberlo antes.

  • No te lleva la contabilidad ni las nóminas. Ni lo pretende.
  • Normalmente no factura —Vattio, por ejemplo, hace presupuestos y no facturas—, así que la facturación se queda donde la tengas: tu gestoría o tu programa de siempre.
  • Tiene menos integraciones que un grande. Si vives dentro de un ecosistema muy montado, cuenta con ello.
  • Es una herramienta más, y eso es real. La pregunta no es si te añade una pestaña, sino si te quita más trabajo del que te da.

Lo normal en una instaladora pequeña o mediana no es elegir uno u otro: es tener la parte comercial y de obra en lo vertical y la parte fiscal donde ya estaba. Son dos problemas distintos y no pasa nada por resolverlos con dos herramientas.

Cómo decidirlo en diez minutos

Coge tu último cliente cerrado, de principio a fin, e intenta contestar estas cinco preguntas desde la herramienta, sin abrir un Excel ni una carpeta:

  1. ¿Cuántos kWp le pusimos y con qué inversor?
  2. ¿Qué ahorro le prometimos en el presupuesto?
  3. ¿Está legalizado? ¿Y la subvención, justificada?
  4. ¿Cuándo le toca el próximo mantenimiento?
  5. ¿De dónde salió este cliente?

Si las cinco salen en un par de clics, tu montaje funciona y no hace falta cambiar nada. Si tienes que abrir tres sitios distintos, ya sabes lo que te está costando el genérico: no dinero, tiempo tuyo y cosas que se caen.

Si quieres ver cómo se ve esto hecho para solar, ahí están el CRM, los presupuestos con el ahorro dentro y las obras con sus trámites y garantías. Y si vienes de una hoja de cálculo en vez de un CRM, lo que te interesa es hasta cuándo te vale el Excel.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo usar un CRM genérico para mi empresa de placas solares?

Sí, y en tres casos es lo sensato: si la solar es una línea pequeña dentro de un negocio eléctrico más grande, si ya tienes un ERP con la facturación y la contabilidad montadas, o si tienes a alguien que te lo ha configurado bien y lo mantiene. Fuera de esos casos acabas traduciendo tu negocio a campos que no son.

¿Qué le falta a un CRM genérico para una instaladora fotovoltaica?

Cinco cosas: no tiene campos para la potencia, los paneles o el inversor; su presupuesto no lleva producción ni ahorro ni amortización, que es lo que vende; no calcula cuánto produce un tejado; no distingue un lead de formulario de uno que viene de un simulador con su estudio hecho; y no contempla los trámites españoles que vienen después de la venta.

¿Qué trámites hay que llevar después de vender una instalación solar?

Proyecto o memoria técnica, Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), legalización en Industria de tu comunidad, certificado de fin de obra, compensación de excedentes con la comercializadora, registro de autoconsumo (RAIPRE) cuando aplica, y la solicitud y justificación de la subvención. Más avisar al cliente de la deducción del IRPF y la bonificación del IBI. Eso es una lista de comprobación, no un embudo de ventas.

¿Un software para instaladores solares sustituye a mi programa de facturación?

No, y desconfía del que diga que sí. Lo habitual es que un software vertical de solar haga presupuestos, no facturas, y que no lleve contabilidad ni nóminas. Lo normal en una instaladora pequeña o mediana es tener la parte comercial y de obra en el vertical y la parte fiscal donde ya estaba.

¿Cómo sé si mi herramienta actual se me ha quedado corta?

Coge tu último cliente cerrado e intenta contestar desde la herramienta, sin abrir un Excel ni una carpeta: cuántos kWp le pusiste y con qué inversor, qué ahorro le prometiste, si está legalizado y la subvención justificada, cuándo le toca el mantenimiento y de dónde salió. Si necesitas abrir tres sitios, ya sabes lo que te cuesta.

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